No somos lo que comemos: 70 farmacéuticos se forman en nuevos hallazgos sobre alimentos, probióticos y epigenética de la mano del COF Alicante y STADA

06/06/2019
  • “Actualmente la población española se encuentra en transición nutricional, lo cual unido al uso creciente de alimentos procesados, puede tener consecuencias en la microbiota en forma de disbiosis”, señala la Dra. María Teresa García.

La sede del Colegio Oficial de Farmacéuticos de la Provincia de Alicante ha acogido la sesión de formación “No somos lo que comemos, nuevos datos sobre la composición de alimentos, probióticos y epigenética”, promovida por el COF Alicante en colaboración con STADA. La sesión científica, que ha reunido a más de 70 farmacéuticos alicantinos, ha sido impartida por la Dra. María Teresa García, reconocida farmacéutica, bióloga y nutricionista de salud pública y ha abordado diversos aspectos en materia de epigenética, las interacciones entre nutrientes y no nutrientes de la dieta, así como los probióticos pueden influir en el microbioma, material genético correspondiente a la microbiota (conjunto de microorganismos que habitan en el organismo).

En este sentido, García ha señalado que “actualmente la población española se encuentra en transición nutricional, pasando de las patologías por carencias a las patologías por exceso, lo cual unido al uso creciente de alimentos procesados puede tener consecuencias en la microbiota en forma de disbiosis. En este contexto, es de gran importancia incorporar probióticos para restablecer el equilibrio de la microbiota”. Esta experta ha destacado que “esto puede determinar funciones fundamentales para la salud como mejorar la función barrera de las mucosas protegiendo frente a la acción de patógenos, especialmente a nivel intestinal y vaginal, así como procesos inmunitarios y en la síntesis de vitaminas”.

Los probióticos, microorganismos vivos que administrados en cantidades adecuadas confieren un beneficio a la salud del organismo contribuyendo al correcto funcionamiento de la microbiota autóctona, han demostrado su eficacia en situaciones de desequilibrio de la microbiota a nivel digestivo, urinario, vaginal y bucal. Así, permiten mejorar trastornos como la diarrea en adultos o niños –infecciosa o asociada al uso de antibióticos-, estreñimiento, pesadez o gases. Tienen también efectos beneficiosos a nivel urinario y en los desequilibrios de la flora vaginal que derivan en vaginosis bacteriana o vulvovaginitis candidiásica, así como en el cuidado de la sequedad vaginal.

 

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